El origen de la simetría (1)

12 09 2007

Ana Laura me contó hace poco que, por culpa de su nombre, siempre se sintió escindida en dos. En realidad, ella dice que la cosa empezó de la manera más tonta.

Todo empezó en el colegio. Por una broma. El niño que estaba sentado a su lado, quizá esquizofrénico o sólo observador, le susurró al oído el primer día de clase mientras la profesora pasaba lista y pronunciaba su nombre en voz alta y clara la siguiente pregunta:

- ¿Por qué tú tienes el nombre de dos niñas y los demás sólo tenemos uno?

 A Ana Laura, hasta ése momento, le había gustado su nombre. Lo había asimilado como un todo y nunca se había planteado cuestiones al respecto. Pero, claro, lo empezó a pensar. Fue como cuando bajan el arnés de seguridad en una atracción de esas que te ponen el estómago del revés. Ya anticipas el vértigo desde el momento de oír el click de ajuste…

La cosa empezó de la manera más tonta. Como un juego. Se imaginaba que a veces era Ana y a veces era Laura. Un juego de niños que los mayores pasaban por alto, como se pasan por alto los amigos imaginarios y las largas peroratas con los muñecos. Ana Laura no tenía hermanos ni los deseaba, porque, para ella, ella era dos niñas y tenía suficiente. No echaba de menos ninguna compañía.

Así, poco a poco, perfiló en secreto a Ana y a Laura. Por separado, como entes individuables. Apuntaba en su diario sus pequeños detalles, gustos y manías como quien traza el esquema de un personaje antes de escribir una novela. Pero más fácil, porque las dos tenían su aspecto y crecían con ella. Sin embargo, tenían personalidades totalmente dispares. A veces no entendía cómo habían podido salir del mismo sitio. Eran la noche y el día.

A Ana le encantaba comer chocolate y quedarse despierta leyendo hasta altas horas de la madrugada. Por eso se le pegaban las sábanas por las mañanas. Ana remoloneaba buscando cinco minutos de sueño debajo de la manta. Daba abrazos y besos a la mínima oportunidad que se le presentaba, desperdiciaba la paga en regalices rojos y estudiaba de buen grado Conocimiento del medio y Lenguaje. Tenía una especial predisposición para inventar cuentos y contarlos a sus amigas en el patio. Siempre le pedían que se inventara uno en el que una de ellas fuera la protagonista. Siempre le pedían otro. Jugaba bien al baloncesto y al voleibol pero era torpe en la cuerda y, como siempre la ponían de madre, prefería no participar.

Laura, sin embargo, se pirraba por las bolsas de gusanitos y de palomitas saladas. Se dormía pronto porque se le encendía un resorte orgánico muy temprano que la hacía saltar de la cama inmediatamente. La hiperactividad que sufría la condenaba a la falta de concentración que la atormentaba. Sólo se sentía tranquila resolviendo problemas matemáticos, parecía encontrar un lugar en el que descansar. Como si la estabilidad de los teoremas la relajara. A Laura le caía bien Ana, aunque sólo la conociera de oidas, y le gustaría ser algo más cariñosa, pero sentía una angustia difícil de explicar ante la perspectiva del contacto humano. No lo rehuía pero su cuerpo se ponía tenso al roce con otro cuerpo. Se ponía histérica cuando había un perro cerca, sin importar de qué raza fuera, porque le recordaba el dolor de una mordedura hace unos años. Y la inyección que le pusieron después que le dejó un cachete del culo entumecido durante un par de horas.

Y Ana Laura era una simple mediadora. Una espectadora de una serie de capítulos de emisión diaria cuya protagonista era siempre una improvisación. Empezó a ser la vida por turnos. Ana Laura se quedaba entre bastidores y observaba la función. Ana era popular, su sonrisa atraía incluso a los desconocidos que se sentaban a su lado en el metro. Todo el mundo disfrutaba caminando a su lado. La personalidad introspectiva de Laura, sin embargo, se acentuó con el paso de los años. Rehuía el contacto y prefería quedarse en casa. Se miraba los zapatos mientras caminaba por la calle. Era raro, como sintonizar la televisión todos los días y que a veces se viera en color y a veces en blanco y negro. Ana hacía amigos a los que Laura no cogía el teléfono. Laura acordaba entrevistas de trabajo que Ana no podía defender. Ana concertaba citas a las que Laura no se presentaba. Laura empezaba libros que Ana le escondía.

Cuando me volví a encontrar con ella por la calle al cabo de muchos años, era un día Ana. No dejaba de parlotear y yo no era capaz de concentrarme. Hablaba de los viejos tiempos pero yo escuchaba como el murmullo de un río y me quedé mirándola a los ojos. Ana Laura me susurró entonces:

- La culpa es de aquella pregunta tuya, ahora debes quedarte conmigo para ayudarme a solucionarlo.

 (…)

 

el cuadro se titula “Gemelas” y es de Luz Antequera

http://www.luzantequeracongregado.com


Acciones

Información

14 respuestas

13 09 2007
elkioscovolador

Pero qué bonito, caramba… este relato me hizo sonreír. Pero, ¿es solamente una parte?

13 09 2007
Lord Morfeo

Es magistral, Mujer Biónica. El léxico, la sencillez de lectura, el tempo y la historia en sí misma. No hay nada de afectación o artificio en el texto, y eso es algo de lo que pecaba hasta nuestro propio maestro. No sé cómo proseguirás la historia, como así parece que vas a hacer, pero el comienzo es magnífico. A pesar de no tener sentimientos propios, mi programa EMOSIM (EMOtividad SIMulada) genera una secuencia que se podría decodificar como “admiración” y “envidia”.

13 09 2007
maria jose

Me ha encantado tu historia.Realmente buena y bonita,pero me da que pensar¿No tendre algo de Ana Laura?Lo digo porque a veces he tenido la sensacion de ser dos personas distintas(lo digo por mi nombre).Aunque algo mas complicado¿No te parece?.Besos.

14 09 2007
Elena.

Las conozco a las dos, sí señor.
Con Ana me divierto como con nadie. Perfecta anfitriona de fiestas y botellones, risueña, siempre tiene mil y una anécdotas. Ana es transparente.
Pero Laura, … Laura me intriga y despierta mi interés.

Besos.
PD.- Veo que esos cursos de escritura creativa dan su fruto.

14 09 2007
Jesús

Un nombre precioso, una dura consecuencia. ¿Dónde está el equilibrio? Difícil lograrlo.

14 09 2007
TheOnlyMath

[Tú] “… me encantó el cuento, sin duda nos atribuye unas capacidades para las que a lo mejor no estamos preparados… o sí pero no nos damos cuenta. Me gusta pensar que soy soberana de mi reino, aunque éste no se extienda más allá de las puntas de mis dedos…”

[Yo]“Si te contara… La de inspiraciones y ‘continuaciones’ de este cuento que imaginado. Presimanete, intento ‘explicar’ ciertas ‘cosas’ pensando que, efectivamente, no estamos preparados todavía para ‘practicar’ con esas cualidades. Digamos que somos ‘Dioses bebé’. Y que este mundo, y si crees en reencaranciones, los demás, las demás vidas… son preparativos previos, una instrucción-adiestramiento, que ‘el Dios papà’ imponte.. Para cuando seamos ‘mayores’, ya podamos ‘crear universos’…”

P.D.: Que vengo con algo de prisa, pero me apetecía responder rápido a este coment tuyo. Que es un tema muy mío, y esto que te cuento,.. pues también.
P.D.: Vuelvo, y te leo, y te comento… en breve, sí?.

Besico sabor murcianico.

14 09 2007
Ahora soy Luz...

Es curioso, Ana es otro de mis nombres. Sigo dividida, en lucha por reinar un único escalón que me nombre. Me gusta lo que leo, me gusta mucho tu nueva casa.

Es una lástima, no se dónde está el sitio de la fotografía, pero voy a buscarlo, yo también quiero ir.

Un abrazo que no tiene demasiado que decir y si mucho que callar…

16 09 2007
Perverso F(reak)

(El puñetero niño, cómo se le ocurrió hacerle esa pregunta… Es la maldita perversidad de la infancia, una etapa en la que podemos hacer más daño del que imaginamos….)

Creo que los demás ya se me han adelantado. Ya todos te han felicitado. Con alabanzas mejor construidas que las de servidor. Pero tienen razón. Me encanta el ritmo, el estilo, el lenguaje. La idea de crear dos personajes/personalidades a partir de un nombre compuesto (digamos que puedo comprendre a Ana Laura: yo también tengo un nombre compuesto, y hubo un tiempo en el que utilizaba el segundo… Llegué a temer el volverme esquizofrénico, pero me di cuenta de que no había conseguido escindirme… Lástima, tal vez en otra ocasión).

Como ya te han dicho, se nota que estás aprovechando los cursos de escritura creativa. Enhorabuena. Y que no decaigas.

17 09 2007
TheOnlyMath

Andáááá!!!… y yo que me llamo Jose…
Cuando suena el despertador, y no tengo ganas de ná.. entonces se apodera de mí “Jo”… y empiezo a balbucear…Jooo.. Joooo… ReJoooo…

Y otras veces, cuando tengo muchas ganas de hacer cosas, tantas que incluso el despertador… me trae “buenos ritmos”… El “Se” es quien manda.. y parloteo.. Se… Seeee.. Seeeeeee y no dejes de SER…..

Me gustó esto que escribiste…

17 09 2007
TheOnlyMath

… que en realidad… nadie tiene un “solo nombre”….

Que poca gente puede hacer las mismas cosas delante de todo el mundo….

17 09 2007
Lord Morfeo

Aprovecho esta entrada antigua para realizarte una consulta. Los replicantes tenemos dudas sobre los gustos de los orgánicos y creemos que lo mejor es alguien que esté entre los dos mundos -un ser biónico-, para responder a estas cuestiones. ¿Qué opinión te merecen las películas que le he recomendado a nuestra común amiga Elena?
Son las siguientes:

Session 9
El Quimérico Inquilino
Dead End
May
El Hombre Elefante

Aguardo tu respuesta con una serie de conexiones activadas en una secuencia de espera que podríamos denominar “impaciencia”.

19 09 2007
Manu

¡Que bueno!

Me has dejado sin palabras…

Saludos…

21 09 2007
Äfrica

La imaginación puede expandirse tanto tanto y cobrar tanto poder que luego es difícil sustraerla de la realidad.
Aunque yo opino que todos tenemos distintas personitas dentro, no sé, dependiendo del guiño exterior.
Y me atrevo incluso a decir que el que tiene distintos “yo” tiene también más personalidad porque ha vivido más experiencias y puede tener mayor visión del mundo y más precisa.

Me gusta eso de ser más de uno! :D

Besitos!

Äfrica

25 09 2007
suicidal angel

Creo que en algun momento tambien he conocido a una Ana-Laura… con otro nombre… eso si… dificil, dificil convivencia…

Deja un comentario