La puerta del lavabo

26 11 2007

De:  Pablo Hernández G. <peibolhg@hotmail.com>

Para: Anita <powerpuffgirl80@gmail.com>

Fecha: 27 de Octubre de 2007  23:32

Asunto: Qué tal, wapa?

Hola Anita, cómo vas?

Te escribo porque hace poco me acordé de ti y, como hace tanto que no nos vemos, quería saber qué es de tu vida. Te cuento porque, aunque es algo escatológica, no deja de ser una historia de las que te gustaba que te contara. Pues volví a pensar en ti porque tenía diarrea. Suena poco decoroso pero es que es completamente cierto. Verás, conducía de camino a uno de los estúpidos congresos a los que me suelen mandar en el curro y en el que me pasaría once horas cada día durante los próximos tres días mirando a las musarañas, despellejando (metafóricamente, por supuesto) a cualquiera que pasara por delante de nuestro stand y que fuera susceptible de tan dudoso honor y alternando con gente que no eran, ni en lo más remoto de mis insondables pesadillas, la compañía que elegiría si no me coaccionaran tan honorables motivos como cobrar mi sueldo a fin de mes. Todavía me quedaban unas tres horas de viaje hacía la ninguna parte en que me alojaría en las próximas jornadas cuando noté un movimiento intestinal no sólo poco habitual sino incluso preocupante. Como de borboteo de agua hirviendo en mi interior o de vuelta del revés de alguna víscera inquieta. Aguanté. Como un jabato me defendí de los envites de mi propio cuerpo, pensando que se me pasaría rápido.

Creo que no pude hacer ni diez kilómetros cuando los movimientos intestinales dejaron de ser sólo sorpresivos para ser también dolorosos, amén de amenazar su culminación en un evento que, bajo ningún concepto, debería desarrollarse en el interior del coche. Motivo por el cual empecé a otear el horizonte en busca de la banderita, la señal o acaso la indicación divina hacia la siguiente estación de servicio. Quisieron los hados que uno de estos establecimientos, un espectacular megastore de la parada y fonda de los autobuses de largo recorrido, estuviera a tan sólo unos centenares de metros. Así que, intermitencia derecha mediante, abandoné la carretera nacional a una velocidad algo por encima de lo permitido, con el vivo deseo de que los baños no fueran unas letrinas infectas y de que pudiera disponer de cantidades moderamente ilimitadas de papel higiénico.

No puedo decir que me bajara del coche, más bien me arrojé de él casi como si estuviera en llamas. Olvidé que muchos de estos lugares cierran a cal y canto la puerta al alivio para que te encuentres como un estúpido agitando la manilla de la puerta como si quisieras dejarla a punto de nieve. Luciendo un estupendo ejemplo de la clásica cara de gilipollas en apuros, me abalancé sobre el mostrador tras el que se parapetaba una mostrenca con cara de pocos amigos y peores humos. Yo intenté sonreír, lo juro, pero creo que sólo le enseñé los dientes mientras le solicitaba con voz ronca la llave que me permitiría ser un poco menos desgraciado. La mujerona, peliteñida (de rubio, claro, y con unas raíces negras que captaban toda la atención que se le podía prestar), cejijunta y ojiplática, me tendió la llave sin mediar palabra.

Volví a salir corriendo hasta el lavabo de caballeros, casi volaba, con las rodillas muy juntas contando los segundos para mantener mi cabeza ocupada. Pese a que aquella estación de servicio daba ídem a miles de viajeros semanalmente y que era una construcción grandiosa en medio del campo castellano, los baños apestaban, como era de esperar. Una docena de puertas, algunas descascarilladas, escondían tazas de váter que me atraían tanto como besar una babosa. Pensé inmediatamente en Trainspotting, en aquella escena que te daba tanto asco (te acuerdas?), contuve la respiracion y me metí en el primero en el que pude comprobar que había papel suficiente. Dejando de lado todos los escrúpulos y sin pensar en todas las enfermedades infecto-contagiosas que ponía en contacto directo con mi delicada piel, me bajé los pantalones y me senté directamente sobre el plástico.

Me quedé mirando la puerta desvencijada del baño que parecía un libro de visitas y opiniones enorme. Un collage de números de teléfono, declaraciones de intenciones, de frases lapidarias contra el Estado y contra los que están contra el Estado, de piropos a estupendas Sorayas que tenían el mejor culo de toda la clase, integrantes de grupos que afirmaban su unión amistosa hasta el fin de los tiempos, insultos a una tal María que por lo visto la chupaba de pena. Debe ser que la pobre María se la chupó al tipo equivocado. El caso es que me encontraba yo entretenido, absorto en pensar en todos los que se habían detenido a dejar su impronta en tal superficie de muy limitado calado público, cuando, a la altura de mis ojos, vi un texto que se leía perfectamente, como si se encontrara protegido por un cerco que impedía que los demás escribieran sobre él para que yo pudiera leerlo con claridad.

Ella también piensa en ti

Pensé entonces en todas las veces que he querido llamarte y no lo he hecho porque sé que ya habrás rehecho tu vida y no querrás que te moleste con mis cosas de siempre. Pero es una señal del destino, no? Como cuando nos paramos en el semáforo aquel sobre el que habían pegado una plantilla para que la luz roja se viera como un corazón y dijiste que era una señal para besarnos. Allí, en medio de la nada, con los pantalones en los tobillos, se me hizo un nudo en el estómago de añoranza. Te eché de menos.

Pues eso. Que yo sigo teniendo el teléfono de siempre y, como ves, también los pocos arrestos de siempre. Espero que al menos te haya divertido la historia de mis apuros… y que me llames o me escribas. Como ves, yo sigo pensando en ti. Besos.

Pablo

 

Texto basado libremente en el poema “Las puertas de los lavabos”, más poemas aquí

Las puertas de los lavabos

también te echo de menos

cuando el cielo se cierne sobre mí

para chorrear sangre 

rayos descargan en mi ombligo

hacen que repliegue las alas desplumadas

observando la tormenta

desde el enrejado de mis pestañas 

noto como me vacío por dentro

dejando el hueco exacto para tu ausencia

mi pesadilla favorita 

luego, el arco iris sesgará

cualquier correa

que nos maniatara o maniatase

porque todo aquello pasó ya 

la única secuela

es un dolor punzante al orinar

como si se hubiera roto en mil pedazo

sel jarrón de la Dinastía Ming

en donde guardaba

la parte de mí

que no disfrazo

 equivocada salida

para tanto añico cortante 

sangre y ácido úrico

trenzando tirabuzones hacia el suelo

salpicando, a cámara lenta,

mis zapatitos desgastados 

también te echo de menos

cuando meo

y leo te quiero

en las puertas de los lavabos

IPC

 


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9 respuestas

26 11 2007
Señor A

Cobardemente colgó el auricular del teléfono.
No podía ni escuchar su voz sin que sus manos temblaran. “Ella también piensa en ti” Si eso era cierto como es que no le llamaba o le escribía? Se sintió fatal, vació, se sirvió un ron y se lo bebió de un trago.
No podía llamarla, al fin y al cabo ella tomo la decisión y el la acepto…
Al fin y al cabo no se conocían tan bien como pensaba.
Se sirvió otra copa y se apoyo en la ventana.
Mas de mil historias parecidas a la suya caminaban por la ciudad desnuda

26 11 2007
Miss Bukowski

H.. cuàndo vienes? :) )
T espero

27 11 2007
maria jose

BONITA HISTORIA.LA VERDAD ES QUE EN TODOS LOS BAÑOS DE CARRETERA HAY FRASES BONITAS Y OTRAS QUE NO LO SON TANTO.PERO LA VIDA ESTA LLENA DE HISTORIAS COMO ESAS ,DE ARREPENTIMIENTOS DESPUES DE UNA DECISION ALGO PRECIPITADA.¡POR CIERTO!AL IGUAL QUE MISS BUKOWSKI ESTOY ESPERANDO TU LLAMADA.MUCHA SUERTE Y BESOS.MARY JOE

28 11 2007
suicidal angel

Ella también piensa en tí… Ella también piensa en tí… Será cierto? Será cierto no importa el tiempo que pase?

28 11 2007
Äfrica

Yo creo que convertimos lo que sea en una señal cuando lo que deseamos es verla.
Y además la vemos en cualquir objeto, sonido, situación…
Incluso cagando, jajajaja!

Besos!

Äfrica

29 11 2007
mary joe

¡QUERIDA H! ESPERO QUE NO CURRES MUCHO EN ESTOS DIAS Y PUEDAS DISFRUTAR UN POQUITO.¡AY!CUANTOS TE QUIERO SE VEN EN LAS PUERTAS DE LOS LAVABOS.¿SERA POR QUE EN LA INTIMIDAD DEL RETRETE AFLORAN TODOS NUESTROS SENTIMIENTOS?O QUIZAS,PORQUE CON LAS CITAS ANONIMAS NOS ENCONTRAMOS MAS LIBERADOS,NO LO SE.ALGUN DIA LO PROBARE.BESOS PRINCESA.MARY JOE.

30 11 2007
ALMA

He buscado un artículo que lei hace tiempo de Isabel Coixet de lo que la gente escribe en los lavabos y milagro, lo he encontrado, aquí te dejo el enlace:
http://www.clubcultura.com/clubcine/clubcineastas/isabelcoixet/wassabi11.htm

Un beso

9 12 2007
Bocarriba

Ey niña, lo hiciste. Gracias por lo que me toca. IPC suena a índice de precios al consumo y los sabes puñetera jejeje un besote mediterráneo.

13 12 2007
Raquel

Hola preciosa,
sólo pasaba para dejarte un besazo y desearte felices fiestas ya que la semana que viene me voy a España y estaré ausente unas semanas.
(el segundo intento de dejarte el comentario, cruzo los dedos)

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