La insoportable fragilidad del ser (humano)

3 02 2008

Lo pensamos continuamente. Estoy segura de que a nadie se le olvida. Pero una vez estás instalado en la abrumadora rutina de trabajo, relaciones personales y vida social, no te das cuenta de que tu cuerpo resiste todos los envites a los que es sometido por una cuestión casi milagrosa. A veces es necesario sufrir una enfermedad o verla de cerca para sentir la amenaza de la ruptura del equilibrio cósmico sobre nuestro cuello cual espada de Damocles.

 

A veces el miedo natural a la muerte nos convierte en asustadizos seres condenados a tratar de perpetuar el cuerpo por medio de diferentes procedimientos. Están los hipondríacos, los que abogan por la medicina natural, los que adoptan un estilo de vida saludable… En fin, hay alternativas para todos los gustos. Pero todo, en el fondo, se reduce a la misma cuestión: ser consciente de que tu cuerpo se mantiene donde está por una suerte de mecanismos que funcionan perfectamente y sobre los que la voluntad de uno no ejerce ningún control. Pero ser consciente no lo facilita.

 

Vivimos a merced de un azar establecido que es tiempo regalado. Y sin embargo nos empeñamos en tratar de engañar al reloj (al de verdad y al biológico) sometiéndolo continuamente a trampas. El que no come, el que come para vomitar después, el que fuma, el que hincha su cuerpo como si fuera la piel de un embutido y atora sus arterias, el que bebe como si pretendiera conservarse en alcohol, el que se droga a merced de las variadísimas opciones que existen… pero incluso comportamientos perniciosos de una manera menos evidente están extendidos hasta convertirse en “normales” (signifique lo que signifique la dichosa palabrita) como usar zapatos de tacones irracionales, insertar tejidos de relleno en diferentes partes del cuerpo, estirar las zonas sobre las que la gravedad ha actuado, arrancar vello corporal con técnicas no sólo dolorosas sino perjudiciales para los tejidos musicales mediante cera caliente, agujerar cualquier zona susceptible de ello para insertar adornos metálicos y de madera, condenarnos a una existencia estresante, pintar mediante la punción de tinta en la piel,…

 

Estoy segura de que se me olvidan docenas de cosas que hacemos (y digo hacemos porque yo misma llevo un pendiente en el ombligo, un tatuaje, he tenido trastornos alimenticios, he fumado, bebo,…) que no favorecen precisamente ese equilibrio casi mágico que nos hace mantenernos de pie, conscientes, con el corazón latiendo, respirando, digiriendo, metabolizando. Sobreviviendo. Pero hacemos todas esas cosas porque se supone que vivir es algo más, porque necesitamos alterar nuestro estado de consciencia y nuestra apariencia física para que sirvan a nuestras pretensiones. Aunque éstas sean ilógicas.

 

Hoy que pasean por mi cabeza nubarrones similares a los que descargan periódicos chaparrones en la capital, mientras visitaba la exposición “Bodies” que acaba de aterrizar por estos lares (Centro de Negocios Carlos III – C/ Goya, 5) he comprendido que sí, que esas son las únicas decisiones que de verdad podemos tomar: cuánto y cómo vamos a autodestruirnos. Somos en realidad seres tan frágiles que se creen duros como piedras que casi me asusta. Me aterra haber comprendido de una manera tan directa que todo es amenazador alrededor. Incluso dentro de uno mismo. Basta con una célula no siga el patrón que debería para que se eche todo a perder.

 

Y no hay una conclusión posible a este razonamiento. Salvo elegir la forma en la que queremos terminar nuestros días que nos reporte el mayor goce posible.

 

La Mujer Biónica

Pareja – Estatua gigante de Ron Mueck


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6 respuestas

4 02 2008
Ahora soy Luz...

Nonononono y no!
Lo siento querida H. no estoy de acuerdo contigo.
Y si lo estoy, es sólo por el convencimiento (cuestión de experiencia) que si somos capaces de elegir cómo nos autodestruímos, también somos capaces de decidir cómo nos construímos.

Ahora prefiero sonreír, ya ves…

Un abrazo que por algún desconocido motivo hacía muuuucho que no venía a visitarte.

4 02 2008
esthersdreams

porque has cerrado el flog bonita?
besos

4 02 2008
esthersdreams

porqué has cerrado el flog bonita?
besos

4 02 2008
MARY JOE

ESTOY DE ACUERDO CONTIGO EN CIERTAS COSAS COMO LO DE LAS CELULAS CABRONAS,PERO NO COMPARTO CONTIGO LA AUTODESTRUCCION(LO SABES BIEN)IGUAL QUE ELEGIMOS MACHACARNOS,TAMBIEN PODEMOS ELEGIR AMARNOS.PASATE POR MI BLOG HACE MAS DE UN MES QUE PUBLIQUE UNA ENTRADA DEDICADA A TI.BESOS DE MARY JOE.LLAMAME

7 02 2008
Elena.

Siempre está la otra cara de la moneda: el que vitamina su piel, usa colágeno y se da masajes foliares. El que ejercita sus músculos y bebe dos litros de agua diarios.
Besos.

13 05 2009
Cuervo Blanco

No sé porqué tus lectores se empeñan en rebatir el lúcido texto que has escrito con argumentos que no contradicen tus ideas: Que somos libres para autodestruirnos y para construirnos no son cosas incompatibles. De hecho, si nos fijamos en los ejemplos que has puesto, vemos que casi todos nos construimos a través de actos autodestructivos.

En fin, que me has dejado un poco el cuerpo de jota, pero creo que estamos ante una gran verdad.

Un besazo amargo. Cuervo Blanco.

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