Voy a escribirte…

27 05 2008

A veces, las palabras de otros ya han dicho lo que tú querrías decir. Y cómo no te ves con presencia de espíritu para hacerlo mejor, sólo puedes parafrasear…

“Voy a escribirte la historia de mi cuerpo entre tus manos, de su ternura lenta que descifra mis jeroglíficos, que me desenreda sin esfuerzo, alisándome como una sabana recién planchada. Mis dedos llenos del deseo de tocar las estrellas.  Me siento caliente de lágrimas, de abrazos, de sangre, de protestas. Me siento contento con tu recuerdo que está lleno de mí, lleno de mi sudor, mi saliva, del olor de mi piel.

Te siento cantando, caminando, llevándome entre las manos; y siento tu mirada luminosa, transparente, su música, atravesando mis ojos con su color de tierra, de noche estrellada, de mar de cosas lindas, y eres mi amor, mi sabana, mi cama, mi almohada, mi cuaderno, mi pluma, eres tan real como estas ganas que tengo de reírme  por sentirte tan cerca, por  tenerte, por no tenerte, por haberte tenido, por hoy, por mañana por todos los días.

Hoy que no he visto el día más que a través de tu ausencia, uso el derecho que me has dado a la alegría, y olvido la palabra, para encontrar nuestra propia manera de entendernos. Y siento que me voy a morir de pensarte y quererte. Esgrimo oraciones como bandadas de aves, para traerte entera hasta mí, así, tal como eres, como yo te quiero, aún desde mi niebla, con todas tus queridas palabras, tus rabias, tus silencios inquietantes, la dulzura de tu mundo, en el que yo quiero estar presente, tus ganas de vivir, a dentelladas, tu ilusión de niña en víspera de fiesta, tu escondida tristeza, tu amor hacia todo, tu nobleza, tu querer y tu cuidar, tu miedo, y tantas cosas que el áspero papel no sabe recoger. Por eso en las mañanas, bebo toda la luz de mis pulmones, abro todas las puertas, pinto amarillas las risas de la casa, doy vueltas y vueltas, y salgo a tocarte a escribirte, a decir que no, que no hay cauce que arranque tu nombre de esta piel de tus días largos, y ya no recuerdo discursos contra mis débiles brazos, si los siento guardando la dimensión exacta de tu sueño abandonado, la transparencia de tus manos, tus suaves palabras en un papel, la sensación de dulzura en las mañanas.

Íntimamente conociendo que lo del uno es del otro cuando dos se pertenecen. Sin decir nada. Y mi cuerpo desde siempre parece haberte querido, haberte estado esperando. Y el próximo invierno, ya no se llevará lo que fuimos, porque cada vez despiertas acurrucada en mi espalda. Y ya no soy del agua.

Ya no me queda más que soñar. Ya has sosegado mi corazón, y has sacudido mis terremotos, ya he muerto de morirme, ya he salido del laberinto; cuando acaricio los rizos de tu pelo,  y me besas, y me tatúas de ruiseñores. Y me desperté al fin, y quise imaginarme que podría simplemente dejarme ir hacia ti. Pensé llegar de pronto, aparecerme, olvidar el tecleteo de la oficina, el teléfono, el tiempo, y estar mirándote‚estar mirándote como si nada en el mundo fuera más importante.

Hay días en que los brazos se me cargan de flores y mi piel huele a hierbas penetrantes, y busco prendas con tu aroma, que te traigan, y me descalzo, y me despeino, y pienso que todo esto es de locos, y me gusta. Entonces te nombro.

Voy a escribirte la historia de mi cuerpo entre tus manos.”

 

Gioconda Belli


Acciones

Información

6 respuestas

27 05 2008
Sotto Voce

Es cierto.
A veces no hay mejores palabras que las que ya se escribieron.
Pero es importante escribir…

Sotto Voce

27 05 2008
bellque

gracias por tu comentario.

además, por lo que leí en tu blog creoque no tiene mucho sentido expliarte el curioso placer que es ser leído, y todavía más si es por una recomendación.

saludos

28 05 2008
odradek

La Belli en persona es peor aún que sus textos. Básicamente, concita en su discurso todo lo que detesto en un supesto escritor. La leí por recomendacón de una amiga y estuve por error en una conferencia suya hace unos años y salí perplejo. Pero en fin, cada uno tiene su camino.
Dicho de otro modo, detesto el lirismo sin lírica y la indigencia mental disfrazada de psudointelectualismo e ideas recibidas -idées reçues- y en su rollo no encuentro otra cosa que eso. Por lo demás, los adjetivos tienen buena parte de la culpa. Ya sólo puedo leer a escritores que saben manejar el adjetivo con precisión, originalidad y cualidad. Ella no sabe.

salud!

30 05 2008
esthersdreams

Recuerdo esta entrada. Te dejé un post en el que decía que yo también quería que me alisaran como a una sábana recién planchada. Sigo deseándolo ;)

Besos mil, princess

3 06 2008
Raúl

Después de tanto tiempo, lo primero, saludarte.
¡Hola!

1 07 2008
Teseo (a veces Minotauro)

A veces no nos queda otra opción que parafrasear.

Porque hay que darle un tiempo a nuestro verbo propio para que madure.

Porque los que están “antes” que nosotros sumergidos en los abismos de las palabras, saben diseccionarlas, disponerlas, extraer música de sus sílabas, construir laberintos para codificar la vida.

No es un mal ejercicio el de parafrasear. Es una forma de rendir pequeños homenajes.

Y no creo que, por mucho que le moleste a otro de tus comentaristas, la señora Belli padezca de lirismo vacuo agudo. Otra cosa es que uno comulgue con su estilo, con su percepción. Me basta con la frase que abre y cierra el texto (te la “arrebato” como cita para un futuro texto).

He cometido un error. Como dice Raúl (¿Ulhrà?), lo primero debería haber sido saludarte. Después de tan larga ausencia por mi parte. ¡Hola, pues! Espero que todo vaya bien por tu orilla.

Deja un comentario