(Astro)Labio Inferior

27 11 2008

(Tribunal – Línea 1 – 15:37h // 25noviembre08)

Ella levantó la mirada de su libro y descubrí que se mordía distraídamente el labio inferior. Quise entonces, de forma distraída tambien, utilizarla como instrumento para calcular la posición de todas las estrellas. Deseé tatuar el tiempo en su espalda: que cada mechón de su cabello, como péndulos cuando se inclinaba sobre las páginas impresas, indicase los minutos universales que se amontonaban en aquel vagón viciado que me llevaba a las últimas horas de mi vida. Quería engrasar sus delicados mecanismos internos, escuchar el lindísimo diapasón de sus rodamientos sentimentales, prestarle oído a su mecánica emocional. Podía, incluso, haber acariciado su textura metálica, inasequible alafecto, hasta ablandarla. Quería depositarla en la palma de mi mano y estudiar la diabólica alquimia del brillo de sus ojos.

Cuando me miró en suspensión (stand-by), sin verme, claro, me proyecté a una antigalaxia donde no sólo los perros paseaban a los hombres sino que ella se mordía distraídamente el labio superior. En un lugar en el que la vibrante cadencia del vagón perdía el sentido, hasta aquellos hombres sin cabeza alrededor hubieran podido comprender la ternura sangrienta de ese gesto. En la antigalaxia chocábamos tantas veces que no quedaba en mí ni su recuerdo. Hubiera tenido que dejar migas de pan para encontrar el camino. Baldío.

Al volver a su lectura, a mi viaje se le apagó la luz. El (astro)labio se quebró al estrellarse contra el suelo. Ni una pieza quedó ensamblada; saltaron los resortes como una explosión seca. Le había arrancado el cuero cabelludo de un tajo certero al señor que sacaba cadenas de mi estómago. El engranaje se había fracturado de muerte; sangraba invisible y goteaba por encima de los muñones de los hombres sin cabeza alrededor. Alguno se sacudió los hombros pero fue por pura casualidad.

Cuando las puertas se abrieron, yo ya había resucitado otra vez.

(Sol – Línea 1 – 15:43h // 25noviembre08)

astrolabio

la foto aquí:http://www.flickr.com/photos/picanzios/375684160/

Este texto no hubiera sido posible sin la mágica interpretac(c)ión de la realidad de Eva Gómes


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Un comentario

4 12 2008
Señor A

En la antigua península de ninguna parte existe un objeto, no es un objeto en si tal vez sea un punto concreto de la realidad que lo rodea.
Dicho objeto señala el centro exacto del universo.
Si lo miras de un lado puedes ver las estrellas conectarse entre si.
Si lo miras del otro lado podrás ver los últimos días del sol.
Pero todos convergen en tus ojos, ese es el punto exacto donde se juntan los universos.
En ese punto exacto es donde nos perdemos una vez mas

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