It seems today that all you see is violence in movies and sex on TV.
But where are those good old fashion values on which we used to rely!?
Lucky, there’s a Family Guy; lucky, theres’ a man who positively can do
All the thing that make us laugh and cry!
He’s our family guy!
Así, con la intro de “Padre de familia”, comenzaba (y también así se cerraría) el concierto de Iván Ferreiro el pasado día 16 en el Palacio de Vista Alegre. Retrasado en dos ocasiones por el cierre de la sala la Riviera y originalmente previsto para dos días consecutivos de Noviembre en dicho recinto, el concierto de fin de gira del artista vigués era tremendamente esperado por todos sus fans. Pese a que la polémica por los cambios de fecha había suscitado opiniones encontradas (y no todas precisamente positivas para el cantante), se reunieron en torno a las 2.500 personas para escucharle en el colofón de la gira de presentación de su último álbum de estudio, “Mentiroso, mentiroso”, que le ha tenido todo este último año rodando por la geografía española. Prometía dejarse la piel en el concierto por los sinsabores de los retrasos, se rumoreaban colaboraciones y apariciones estelares, pero todo quedó en una actuacion que no pasará a la posteridad.

El escollo fundamental era que el recinto era colosal para las entradas que se habían vendido. Como un niño pequeño que se pone el traje de su padre. El montaje que lleva este artista está muy pensado para resultar efectivo en una sala de dimensiones más reducidas y en la plaza de toros mencionada resultaba muy deslucido y algo triste. Se respiraba un cierto aire de hospital (amén de la heladora temperatura que los fans no conseguían subir con el entusiasmo de la primera fila) con el que Iván, aunque amedrentado por la multitud como confesó en un par de momentos, intentó lidiar con éxito desigual durante todo el evento.
Algunos fallos de sonido no demasiado relevantes dejaron a la audiencia un tanto perpleja pero, en general, el solista se entregó a un concierto que, si bien excedía con mucho sus capacidades y al tipo de pop romántico e íntimo que firma, defendió con honor. Suso Saiz acompañó a su banda habitual en la que no faltaba su hermano, Amaro Ferreiro, colaborador activo en muchas de sus letras.
1. Secretos deseos
2. Fotogramas
3. Me toca tirar
4. Estrella de la muerte
5. Canción húmeda
6. Jet Lag
7. Mrs. P
8. La canción del no
9. CPETYLD
10. Más de una vez
11. Ciudadano A
12. Años 90
13. Inerte
(Promesas que no valen nada)
14. Rocco Sigfredi
15. Meteoro
16. Canción sin compasión
17. Requiem
18. Piensa en frío
19. NYC
20. Extrema pobreza
21. De mi un pandero
22. Mi furia paranoica
—– Bis 1 —–
23. Magia
24. Toda la verdad
25. Personalidad múltiple
26. Turnedo
27. Días azules
29. El viaje de Chihiro
—– Bis 2 —–
30. El equilibrio es imposible
31. S.P.N.B
(Tristeza)
Ojeando la lista de canciones y teniendo un mínimo conocimiento de la carrera del cantante, saltan a la vista algunas cosas obvias como que efectivamente fue un concierto largo (más de dos horas y cuarto) y que tocó todas las canciones del nuevo álbum, la gran mayoría de sus éxitos en solitario y algunas piedras angulares de su etapa en Los Piratas. El gran tema ausente fue “Años 80″ e Iván, como respuesta a lo que parecía la petición de un fan desde el foso, declaró con sorna “la próxima vez que la cante, será por un pastón”.

Lo cierto es que, aunque fue una actuación digna y a la altura de las circunstancias, no quedará para el recuerdo como la promesa de apoteosis que dejaba para sus fans en la página web días antes. Se nota que Iván está mucho más entrenado para ganarse a un público menos numeroso y más cálido que el que se encontró. Para una seguidora como yo, que llegó tarde a la época Piratas y que ha seguido toda la carrera en solitaro del artista bien de cerca, fue una oportunidad de empaparse en directo de todas esas canciones escuchadas hasta la saciedad. Pero nada más. Ningún extra, ningún valor añadido más que su peculiarísima voz, su entrega en el escenario y, como anécdota, la oportunidad de ver su pose que recordaba a un joven Raphael. Lástima que, aunque “Mentiroso…” es posiblemente su mejor trabajo (cuidadísima producción, temas arreglados con mimo, presentación original e impecable, letras poéticas y adultas), todos sigamos queriendo escuchar himnos piratas como “Promesas que no valen nada” que, con Iván solo en el escenario al teclado, fue el mejor momento de la noche. Y es que el pasado pesa y mucho.

Prometo no mandar más cartas y no pasar por aquí
Prometo no llamarte más y ni inventar ni mentir
Prometo no seguir viviendo así, prometo no pensar en tí
Prometo dedicarme solamente a mí.
Prometo que a partir de ahora lucharé por cambiar
Prometo que no me verás, que no voy a molestar
Sabes que lo digo de verdad, que no voy a fallarte en nada
Que tengo mucha fuerza de voluntad, que no te fallaré en nada
Prometo no seguir así, prometo que no voy a pensar en ti
Prometo dedicarme solamente a mí.
Y el aire que me sobre alrededor
Y el tiempo que se quede en nada
Nunca más escucharé tu voz
Energía nunca liberada
Promesas que se perderán en estas cuatro paredes
Como lágrimas en la lluvia se irán.
Bueno,por fin alguien que vió el mismo concierto que yo.En la página de Iván no hay dios que deje una crítica.A lo de “la próxima vez que la toque me tendrán que pagar un pastón” yo le diria que ya lo pagamos,mamaraxo,que hubo gente que se dejó una pasta dos veces en hoteles y vuelos y ni sikiera pudieron verlo,un poco más de respeto,joder.Me ha gustado tu crítica.Saludos