De tus palabras, cadenas a mi corazón
y de mis sospechas, cuerdas a tus alas.
De tus dedos, delicias otros oídos
y de mi boca, apocalipsis a tu vientre.
Un ejército de hecantóquiros paranoicos
que golpean con sus cien manos
las paredes de mi pecho
clamando venganza
por mentiras que no fueron
y destruyen la ciudad prendiendo fuego a cada paso.
El paroxismo indecente; desconexión.
Palabras viejas, antiguas caricias
y guerras nucleares que no se resolvieron.
Ahora ya sé que todas las partidas que juego contra mí
las tengo perdidas de antemano.

Cada vez que leo sus poemas, mujer biónica, pienso en el dadá y en perros copulando.
desafinado.
lamento ser tan sincero como suelo.
(re)lee a la pizarnik, por ejemplo.
salute.