
Érase una vez una niña a la que se le derritieron los ojos de tanto mirar la pantalla de su teléfono móvil… menos mal que crecen otros!

Érase una vez una niña a la que se le derritieron los ojos de tanto mirar la pantalla de su teléfono móvil… menos mal que crecen otros!
O como diría la canción: “La vida moderna es nuestra condena”.
Yo este finde seré rural, ya regresaré el lunes a la pantallita…
Un abrazo
Erase una vez una nigna a la que se le saltaron las orejas incapaz de procesar todas las conversaciones que la gente mantenia con un objeto electronico a todo volumen.
Hola:
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Un saludo.
Que si provocan cáncer, que si hacen que exploten las gasolineras, que si crean adicción, que si derriten los ojos… Dios bendiga a la tecnología.